Ilustração: Pictogramas para el aula: cómo usarlos con alumnos con TEA (agenda, rutinas y normas)
Inclusión

Pictogramas para el aula: cómo usarlos con alumnos con TEA (agenda, rutinas y normas)

Por Equipo Pluma ·

Resumen

Los pictogramas son imágenes simples que representan acciones, objetos o momentos y ayudan a los alumnos con TEA a anticipar y comprender. Los usos más útiles en el aula son la agenda visual del día, las secuencias de rutinas (como lavarse las manos), las normas, el tablero primero-después y el tablero de elección. ARASAAC ofrece un banco gratuito de pictogramas. Se imprimen, se plastifican, se usan todos los días y se retiran de a poco a medida que el chico gana autonomía.

En este artículo vas a encontrar
  1. Por qué funcionan
  2. Dónde conseguirlos
  3. Cómo imprimirlos y que duren
  4. La agenda visual del día
  5. Secuencias de rutina: el ejemplo del lavado de manos
  6. Normas con pictogramas
  7. Tablero “primero-después”
  8. Tablero de elección
  9. Cómo presentarlos al chico y al grupo
  10. Usarlos también en casa
  11. Cómo retirar los apoyos de a poco
  12. Errores frecuentes
  13. Cómo registrarlo

Los pictogramas son imágenes simples que representan acciones, objetos o momentos, y ayudan a los alumnos con TEA a anticipar qué va a pasar y a comprender lo que se espera de ellos. En el aula se usan sobre todo para la agenda visual del día, las secuencias de rutina, las normas, el tablero “primero-después” y el tablero de elección. Acá tenés cómo armar cada uno paso a paso, dónde conseguir pictogramas gratis y cómo retirarlos de a poco.

Por qué funcionan

Muchos chicos autistas procesan mejor lo que ven que lo que escuchan. Una consigna oral desaparece apenas se dice; un pictograma queda ahí, y el chico puede volver a mirarlo cuantas veces necesite. Además, la imagen reduce la incertidumbre: si sabe qué viene después, se angustia menos y participa más.

Los pictogramas no reemplazan al lenguaje oral: lo acompañan. Siempre que muestres una tarjeta, decí la palabra. Y no son exclusivos del autismo: sirven a chicos con dificultades de lenguaje, con TDAH o recién llegados. Las estrategias generales para la escuela común están en autismo en el aula: estrategias; este artículo se centra en cómo hacer y usar los pictogramas.

Dónde conseguirlos

ARASAAC es el banco de pictogramas más usado en el mundo hispanohablante. Lo desarrolla el Gobierno de Aragón y ofrece miles de imágenes gratuitas bajo licencia Creative Commons para uso no comercial. Podés buscar por palabra, elegir colores y descargar. Si compartís material hecho con sus pictogramas, respetá la licencia y mencioná la fuente.

Fotos reales. Con chicos más chicos o que todavía no reconocen dibujos, las fotos funcionan mejor: la foto del patio, del baño, de su mochila, de la seño. Podés empezar con fotos e ir pasando a pictogramas.

Algunos criterios para elegir:

  • Un mismo estilo para todo el material, para no confundir.
  • Imágenes simples, sin fondos cargados.
  • La palabra escrita debajo, en imprenta mayúscula.
  • El mismo pictograma siempre para la misma cosa.

Cómo imprimirlos y que duren

  • Tamaño de unos 5 a 7 centímetros por lado para tarjetas individuales.
  • Imprimí en cartulina o papel grueso.
  • Plastificá con plastificadora o con papel autoadhesivo transparente.
  • Poné abrojo o velcro atrás y una tira de abrojo en el soporte.
  • Guardá las tarjetas en un sobre o caja ordenada por categorías.
  • Hacé copias de las más usadas: se pierden.

La agenda visual del día

Es el uso más importante. Muestra la secuencia de la jornada y le permite al chico saber qué está pasando y qué viene.

Cómo armarla:

  1. Elegí un pictograma para cada momento: entrada, ronda o saludo, trabajo en el cuaderno, Educación Física, recreo, merienda, Música, salida.
  2. Pegá una tira vertical u horizontal en un lugar fijo: su banco, la pared cerca de él o una carpeta.
  3. Cada mañana, armá la agenda con él o mostrásela ya armada.
  4. Cuando termina un momento, el chico saca la tarjeta y la pone en un sobre de “terminado”, o la da vuelta.

Cuando hay un cambio: usá un pictograma de “cambio” o una cruz roja sobre la actividad que no se hace, y poné al lado la nueva. Mostrale el cambio apenas lo sepas.

Si trabajás en el jardín, la agenda se apoya en las rutinas que ya tenés en la sala; las ideas para organizarlas están en rutinas en el jardín.

Secuencias de rutina: el ejemplo del lavado de manos

Algunas tareas tienen varios pasos que el chico olvida o mezcla. Una secuencia visual pegada en el lugar donde se hace la tarea lo ayuda a hacerlo solo.

Secuencia para lavarse las manos (pegada sobre la pileta):

  1. Abrir la canilla.
  2. Mojar las manos.
  3. Poner jabón.
  4. Frotar las manos.
  5. Enjuagar.
  6. Cerrar la canilla.
  7. Secar con la toalla.

Otras secuencias útiles: guardar los útiles al final del día, prepararse para salir al recreo, ir al baño, colgar la mochila al llegar.

Al principio, acompañá señalando cada paso. Después, señalá solo cuando se traba. Más adelante, solo con la mirada.

Normas con pictogramas

Las normas del aula, escritas solo con palabras, son abstractas. Con pictogramas se vuelven concretas. Elegí pocas, formuladas en positivo:

  • “Levanto la mano para hablar.”
  • “Hablo bajito.”
  • “Camino en el aula.”
  • “Espero mi turno.”
  • “Pido ayuda.”

Pegalas a la altura de los ojos de los chicos y usalas en el momento: cuando alguien grita, señalá “hablo bajito” en lugar de explicar.

Tablero “primero-después”

Es un tablero dividido en dos: a la izquierda, “primero”, con la tarea que cuesta; a la derecha, “después”, con algo que le gusta o la actividad siguiente.

Ejemplo: Primero “copiar la fecha” → Después “jugar con los bloques”.

Sirve para tareas que el chico rechaza, para transiciones difíciles y para mostrarle que lo que le gusta va a llegar. Usalo con tareas cortas al principio y cumplí siempre el “después”.

Tablero de elección

Le permite elegir entre opciones concretas, lo que aumenta la participación y baja la frustración. Mostrá dos o tres pictogramas y preguntá: “¿Qué querés hacer?”. El chico señala o entrega la tarjeta.

Usos posibles: elegir un juego en el recreo, un rincón en el jardín, un libro, un material para trabajar o una pausa. Con chicos que tienen poco lenguaje oral, el tablero de elección es también una forma de comunicación: “quiero agua”, “quiero ir al baño”, “estoy cansado”.

Cómo presentarlos al chico y al grupo

Un pictograma nuevo no funciona solo por estar pegado. Hay que enseñarlo. Los primeros días, presentá pocas tarjetas, de a una, en el momento en que se usan: mostrás la tarjeta de “recreo”, decís “recreo” y salen al patio. La relación entre la imagen y la acción se aprende con la repetición.

Con el grupo, es mejor que el material no sea “del chico autista”, sino del aula. Una agenda visual grande en el pizarrón, que todos consultan, hace que el apoyo individual no llame la atención y beneficia a los demás, sobre todo a principio de año o después de las vacaciones. Si algún compañero pregunta por qué él tiene tarjetas en el banco, una respuesta simple alcanza: “Le ayudan a acordarse de lo que viene, como a vos te ayuda mirar el pizarrón”.

Usarlos también en casa

Si la familia está de acuerdo, mandá copias de algunos pictogramas para usar en casa: la secuencia para lavarse los dientes, la agenda de la mañana antes de ir a la escuela. Cuando el chico encuentra los mismos apoyos en los dos lugares, aprende más rápido. Acordá con la familia y con el equipo tratante qué imágenes usan, para que sean las mismas.

Cómo retirar los apoyos de a poco

Los pictogramas son una ayuda, no un fin. El objetivo es que el chico gane autonomía. Para retirarlos:

  1. Esperá a que la rutina esté consolidada: que anticipe y la siga sin ayuda durante varias semanas.
  2. Reducí la cantidad: en lugar de siete pasos para el lavado de manos, tres.
  3. Pasá de la imagen a la palabra: tarjetas con el dibujo más chico y la palabra más grande, y después solo la palabra.
  4. De la tarjeta individual a la agenda del grupo: que use la agenda que está en el pizarrón para todos.
  5. Volvé atrás si hace falta: ante un cambio grande, como una mudanza, un cambio de docente o las vacaciones, puede necesitar de nuevo el apoyo completo. No es un retroceso.

Errores frecuentes

  • Hacer un material hermoso que después no se usa todos los días.
  • Mezclar estilos de pictogramas y fotos sin criterio.
  • Mostrar la tarjeta sin decir la palabra.
  • Usar el tablero “primero-después” como amenaza (“si no copiás, no jugás”).
  • Llenar el aula de carteles: demasiada información visual también abruma.
  • Retirar todo de golpe porque “ya aprendió”.

Cómo registrarlo

Anotá qué apoyos usa, desde cuándo y qué cambió: “Con la agenda visual, anticipa el recreo sin desregularse en 4 de cada 5 días”. Ese registro sirve para el informe, para conversar con la familia (que puede usar los mismos pictogramas en casa) y, si hay un proyecto pedagógico individual, para dejar los apoyos por escrito. Para ese marco, volvé a la guía de PPI en la escuela.

Preguntas frecuentes

¿Dónde consigo pictogramas gratis para el aula?

El banco más usado es ARASAAC, del Gobierno de Aragón, que ofrece miles de pictogramas gratuitos bajo licencia Creative Commons para uso no comercial. También podés usar fotos reales del aula y de los objetos, sobre todo con chicos que todavía no reconocen dibujos.

¿Cómo se arma una agenda visual?

Elegí un pictograma por cada momento del día (entrada, ronda, trabajo, recreo, merienda, salida), ordenalos de arriba hacia abajo o de izquierda a derecha en una tira con abrojo y, cuando termina cada momento, el chico saca o da vuelta la tarjeta.

¿Los pictogramas solo sirven para alumnos con autismo?

No. Sirven a cualquier chico que se beneficie de la información visual: alumnos con dificultades de lenguaje, con TDAH, chicos que recién llegan y no hablan el idioma, y los más chicos del jardín. Una agenda visual para todo el grupo ayuda a todos.

¿Cuándo hay que dejar de usar pictogramas?

No hay una fecha fija. Se retiran de manera gradual cuando el chico ya anticipa y sigue la rutina con menos ayuda: primero se reducen las tarjetas, después se reemplazan por palabras escritas o por una lista. Si aparece un cambio grande, se pueden volver a usar.

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